Como parte de la estrategia de Atención Primaria en Salud -APS-, se vienen ejecutando dentro del programa En Familia, una serie de talleres orientados al mejoramiento de la economía familiar que se convierten en pedagogía a partir de actividades lúdicas.
“Por eso la plata que cae en mis manos la gasto en mujeres, bebida y bailando…”. Este fragmento, de la canción La Plata de Diomedez Díaz, abrió la discusión en el taller ‘Pa’ que nos rinda’, del programa En Familia, que hace parte de la estrategia de Atención Primaria en Salud –APS-. Estas son algunas de las reflexiones de los asistentes.
Nelson Londoño empleado de la Universidad de Antioquia y afiliado a su Programa de Salud, dijo “el dinero sirve para el bienestar y mantener una vida armónica, pero hay que saber utilizarlo. No estoy de acuerdo con toda la canción pero el dinero sí es para disfrutarlo, no para guardarlo”, concluyó Londoño.
María Margot Betancur, quien se pensionó como docente de la Facultad de Medicina Veterinaria de la universidad y es afiliada al Programa, opinó que el dinero es para gastarlo de acuerdo a las prioridades. “No pensar en que llegue la quincena y ahí mismo buscar en qué gastarla, hay que prever alguna emergencia que se pueda presentar”.
Antonio José Ceballos pensionado y, como los anteriores, afiliado, dijo por su parte que en la canción hay una contradicción, pues “si la plata se gana tampoco es para botarla”. Dijo que si en ella –en la canción- se promueve gastarla en licor y en baile, “cuando uno se muera ¿Qué le deja a los hijos?”.
Hacia el bienestar
Con talleres como éste, hecho recientemente en la hospedería y casa de encuentros, Monticelo, se busca incentivar diálogos en las familias sobre la importancia de que en el hogar haya una buena ordenación del gasto. Es que, cuando hay una buena estabilidad en lo económico, hay tranquilidad en el grupo familiar, lo que hace que las cosas sean mejores.
La estrategia de Atención Primaria en Salud -APS- propende por eso, porque en el hogar haya una armonía, un disfrute de la vida, algo acorde a su concepto de que la salud no es sólo ausencia de enfermedad sino estar bien en todo.
El economista y abogado, Hernán Villa, quien orientó el taller, además de la discusión abierta tras la canción, propuso otras actividades tendientes a concientizar a los integrantes de las familias que asistieron. Una de ellas fue la entrega a algunos grupos de frases o refranes como “Uno se muere y nada se lleva”, “El que paga lo que debe sabe lo que tiene”, “Más amarrado que un tamal”, “El que nada debe nada teme” y “El que tiene la plata pone las condiciones”, de su reflexión se generaron discusiones y conclusiones.
“Uno se muere y nada se lleva”, fue uno de los refranes que puso a reflexionar a las familias. De él dijeron, que “hay que pensar en el futuro de los hijos pero dejándoles más educación que bienes”. Y también que “acumular riqueza sin calidad de vida no tiene sentido”.
Hernán Villa dijo respecto al refrán “El que paga lo que debe sabe lo que tiene”, que “los créditos pueden generar estrés y problemas hasta de salud”. Sin embargo, a quien recurre a ellos Villa les recordó que “crédito viene de creer y por eso una persona se desacredita cuando no paga lo que debe.
En otra actividad los integrantes de las familias recibieron cheques con valores distintos para que, a partir de esa cifra, orientaran el gasto tal como lo harían estando en sus casas. Al respecto, Villa recomendó que en los gastos fijos del hogar lo recomendable es no incluir cuotas para créditos “porque eso se nos vuelve una espiral”, y agregó que nunca es bueno que los gastos excedan los ingresos.
Finalmente el coordinador le entregó a cada uno de los asistentes un formato para que, individualmente, hicieran una evaluación de los gastos en el hogar. La idea era mirar qué tan ordenados son al interior de las familias.
Hernán Villa hizo algunas recomendaciones adicionales:
- “Si tenemos unas finanzas sanas podemos pensar en el excedente para invertirlo en otras cosas para alcanzar calidad de vida”.
- “Cada persona tiene un concepto de calidad de vida y de gastos diferentes”.
- “Uno de los gastos más grandes, en muchos casos por falta de amor, de cariño y de comprensión, son las adicciones a los juegos de azar y los licores”.
- “Para reducir gastos podría pensarse en cambiar las bombillas, no dejar los adaptadores o enchufes conectados, contar con gas domiciliario, mercar en las plazas mayoristas…”.
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